Martin Bermudez Opiniones y Dudas

domingo, agosto 26, 2007

Sobre estafar a los turistas con habilitación. El cambio de divisas en Ezeiza.

En el hall de arribos de Aerolíneas en el aeropuerto de Ezeiza, al desembarcar, lo turistas se dirigen al sector de migraciones, que ha mejorado sensiblemente su atención en cuanto a tiempo se refiere. Junto a las ventanillas de control migratorio un cartel informa a los pasajeros sobre la cotización oficial del Dólar y el Euro en el Banco de la Nación. Dicho Banco tiene una sucursal en ese sector del aeropuerto, posterior al control de aduana, que cierra a las veintidós horas. En el espigón internacional el mismo banco tiene una sucursal que atiende las veinticuatro horas. O sea que ya sea en uno u otro espigón, un turista podría cambiar sus divisas al cambio oficial. Pero surge aquí algo que podría llamar a suspicacias: antes del control aduanero y junto a las cintas de equipajes hay un pequeño stand de una casa de cambios. Es el primer contacto que un turista tiene con el Peso, de curso legal en Argentina. Uno podría esperar que, por tratarse de una entidad no oficial tenga alguna diferencia con la cotización oficial. Sucede en todo el mundo. También existe la diferencia entre cambiar antes o después de trasponer la aduana. Lo que resulta inédito es la diferencia que han decidido establecer los operadores de esa casa de cambio privada en Ezeiza. Mientras el Euro tiene una cotización que oscila en los $ 4, 23, estos señores, alegremente, lo pagan $ 3,79. Los números son tan groseros, que exceden la desprolijidad del arbolito con peores intenciones que uno pudiera encontrar. 44 centavos por Euro de ganancia. Casi un 11 %. Negocio redondo y papelón internacional. Esos turistas luego ingresan al país y descubren que fueron esquilmados, con un porcentaje de ganancia (spread) propio de piratas. Puede que la casa de cambio en cuestión pague un muy alto alquiler a los propietarios del aeropuerto, pero no cabe duda que a la hora de elegir, cualquiera preferiría que el stand no estuviera, antes de dar esa primera impresión a los turistas, que configuran uno de los mejores sectores de ingreso de divisas, amén de su auspiciosa proyección. Es claro que el turismo receptivo debe seguir creciendo, pero los turistas deben ser tratados con lealtad, caso contrario solo hará negocio el dueño de la casa de cambio, mientras nosotros seguimos preguntándonos porqué peleamos en muchos casos la pole position de los pueblos poco confiables. Recuerdo un reportaje que hice a Daniel Scioli cuando era Secretario de Turismo. Le sugerí que creasen un organismo de Defensa del Turista. Aceptó la idea al aire y prometió ocuparse…hace varios años. Todavía no defendemos al turista. Ruego que las promesas de campaña por la Provincia de Buenos Aires tengan mejor resultado, aunque supongo que la culpa del no cumplimiento no fue de él. Mientras tanto, y a la espera de los resultados electorales y la puesta en marcha de políticas de estado enfocadas en la industria del turismo, me permito sugerirle que si cambia en Ezeiza, lo haga solo en Banco Nación.


 
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