Martin Bermudez Opiniones y Dudas

jueves, febrero 23, 2006

Tsunami

Catástrofes. El límite entre lo natural y lo que era natural que sucediera. Estimado lector: Poco hay que agregar, desde el punto de vista de las noticias, a las catástrofes ocurridas recientemente. Sin embargo, si difícil es asimilar la impotencia del hombre frente a la naturaleza, mucho más lo es aceptar sus consecuencias como resultado de la falta de responsabilidad. Probablemente los especialistas en el cambio climático tendrán muchas teorías sobre las que ponerse de acuerdo, pero a nadie escapa que las constantes referencias a la modificación del clima como consecuencia del accionar del hombre no son producto de especulaciones trasnochadas. La tala indiscriminada del Amazonas y otras zonas selváticas y boscosas, el agujero en la capa de ozono, la contaminación de acuíferos, la creciente e imparable utilización de combustibles contaminantes y el crecimiento de las “megápolis”, generan consecuencias sobre el ecosistema más allá de toda discusión. Hasta aquí el énfasis en la incidencia humana sobre la naturaleza. Pero hay un después y es el de las consecuencias. En una carrera en que la batalla por la predominancia de distintos bloques se apoya en el belicismo como herramienta insoslayable, las naciones utilizan para la guerra los recursos que hubieran necesitado para paliar los efectos de la devastación natural. De esta manera, los helicópteros, ambulancias, médicos y especialistas y demás elementos necesarios para responder a una catástrofe no estaban ( si alguna vez lo estuvieron) en el lugar donde debieron estar. Una victoria relativa para algunas naciones se convierte en una victoria pírrica para el planeta y sus habitantes. En un hecho absolutamente paradojal, la humanidad termina convirtiéndose en el peor enemigo de ella misma. A estas alturas hay una pregunta tácita y una sola respuesta: sí, podemos hacer mucho. Participar en las cosas públicas, incidir sobre los actos de los gobiernos, monitorear la administración de recursos y el compromiso ambiental, disminuir la carrera armamentista, combatir la pobreza, fomentar el desarrollo científico, invertir en investigación médica, impulsar políticas educativas acorde a la problemática global: son obligaciones, amén de derechos. Libertad, Igualdad, Fraternidad...siguen siendo la receta universal. Para aquellas naciones en que la democracia impera no hay excusa, salvo que el hombre se desentienda también de ella.


 
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